La luz azul (Das Blaue Licht, Leni Riefenstahl, 1932)

A veces, tirando del hilo, uno se encuentra algo que no esperaba. O le cae una piedra encima. Esto es una advertencia para cinéfilos cándidos e inocentes.

Leni Riefenstahl. Polémica mujer, pues fue la directora “oficial” del III Reich, la favorita de Hitler. ¿Cómo llegó a ello? Parece que a Hitler le impresionó especialmente esta primera película suya…

Das Blaue Licht. Viendo el innegable talento visual y habilidad para el montaje de esta señorita, uno cree saber a lo que viene. Se encasilla dentro del Bergfilm, algo así como “cine de montaña”, según algunos es a los alemanes lo que el Western a los estadounidenses. Así que, viniéndole a la memoria impresionantes obras como El triunfo de la voluntad (Triumph des Willens, 1935)  la imaginación empieza a trabajar. A la cabeza llegan imágenes de espectaculares teutones sin camiseta escalando escarpadas montañas en pos de una Alemania mejor, tendones tensados agarrándose a las rocas y todo ello contra un cielo cruel que debe ser dominado.

Una montaña, a cuyo pie se encuentra un diminuto pueblecito, emite una luz azul las noches de luna llena. Esas noches, los niños tratan de escalar el monte… y allí encuentran la muerte. Prometedor ¿verdad? Pues siendo generosos, se puede decir que la historia se mueve entre lo poco interesante y los superfluo, haciendo largas paradas en lo directamente irritante.

Pero no es esto lo peor. Lo peor es la dirección, que es tan cutre que roza lo kitsch por momentos. La peor planificación de planos que he visto en mucho tiempo. Un montaje risible. Si bien es cierto que algunas imágenes son potentes y hasta en el delirio de la búsqueda de algo a lo que agarrarse recuerdan al mejor Theodor Dreyer de Vampyr, la bruja vampiro (Vampyr – Der Traum des Allan Grey, 1931) la mayor parte del tiempo sólo parecen una descabellada búsqueda de la belleza. El plano recurso aparece, bello alguna vez, molesto la mayor parte de las veces.

Ningún plano encaja con el siguiente. Roturas del eje constantes. Nunca sabes dónde estás, la cámara se pone donde a la Riefenstahl le pareciera bien aquella tarde, nunca sabes dónde está nada. Si un personaje mira en dirección a otro en el lado derecho de la pantalla ¿¿Por qué aparece éste segundo luego por la izquierda?? Ejemplos como estos son constantes. Hasta el espectador más amateur, puede que sin saber por qué, se sentirá molesto, confuso.

Dura una hora y 20 minutos, pero parece que estemos ante otra Olympia de 225 minutos. Por en medio de la historia, fútiles intentos de demostrar talento visual, planos recurso sin ningún sentido. Si la dirección falla, no sé qué es lo que hace el montaje. Probablemente lanzaron negativos de película al aire e hicieron un fiestón en la sala de montaje. Repetición de planos, repetición de ideas, repetición de todo lo ya de por sí malo.

Lo mejor para el final: la protagonista es… ¡¡La propia Riefenstahl!! ¿Hace falta decir algo de su… actuación? No, creo que no. No sé quién pensó que esta mujer era lo bastante bella para merecer un loco porcentaje de primeros planos en los que la vemos fingiendo sorpresa, aunque parezca que simplemente se le está yendo un ojo.

Simplemente atroz.

Hitler fingiendo que saluda a un colega cuando Leni le pregunta si de verdad ha visto “Das Blaue Licht”. A ella esto parece divertirle. Pobre.

Nota: 2/10. Olvidadla. Yo lo intentaré el resto de mi vida. A menos que os apetezca ver un ejemplo de ofensiva dirección y pésimo montaje. Hay cierto encanto en ello.

Anuncios

~ por pejake en 25 febrero 2010.

5 comentarios to “La luz azul (Das Blaue Licht, Leni Riefenstahl, 1932)”

  1. Jajajaja buenisima crítica pejake, hacía tiempo que no leía algo así.

  2. Tengo un opinion otro! Creo que no conoces la literatura alemana. La historieta de la pelicula acompana la tradicion de los cuentos misteriosos alemanos. Los cuentos de Andersen, Thomas Mann, Wilhelm Hauff, J. W. Goethe („El rey-Willie”, brrrrr…),etc. cuentan historias similares, y ese pelicula usa una modo visual perfecto para visualisar su mensaje. Una importante pieza en la historia de las peliculas!

    • La imagen, antes del logos.
      Mostrar la fuerza de la naturaleza, en una imagen casi en bruto. De un pueblo que lleva un misticismo heredado de Eckhart, teosofia y vitalismo, merce un premio.

  3. Foroglio, en el Tesino, cantón suizo de habla italiana, fue el lugar donde se rodó. Un sitio impresionante.

  4. Deberías, si conoces tanto de cine , cuantos directores le han rendido culto, en silencio. En guiños, desde Walt Dysney, Orson Welles, hasta Copola.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: