2012 (Roland Emmerich, 2009)

¿Por qué, para qué…?

Es en vano tratar de hacerse estas preguntas. Ya es tarde, ya he visto la película. Es una de esas en las que te sientes verdaderamente sucio al final. Generalmente esta suciedad deriva del pertenecer al género humano (Koyaanisqatsi, Godfrey Reggio, 1982). En este caso también es por pertenecer al género humano, pero por compartir especie con los que aplauden dos filas más atrás y con los que Roland Emmerich pretende emocionar.

Una historia que podría haberse salvado de la nota mínima, pero logra esquivar todas las subtramas interesantes con gran agilidad. Me explico: es el fin del mundo, está claro que queremos ver reventar símbolos internacionales. Pero habrá que hilar una escena de despilfarro de efectos especiales con la otra. La opción elegida es ver como John Cusack trata de salvar a su familia del malo más malo del mundo: el desastre natural. Esto incluye huir de volcanes, terremotos, etc.

A su favor diré que escapa de la parte más estúpida de la película sin profundizar demasiado: el hecho de que el mundo se acaba. Con un poquito de jerga científica basta; nadie se pone a explorar pirámides mayas para observar con cara de horror inscripciones talladas en la piedra de la civilización con el calendario más exacto y, sin embargo, sin rueda. Eso no sucede.

Si el mundo se acaba, puedes rodarlo centrándote en la desgracia individual o en la colectiva. La colectiva son los planos recurso de gente huyendo y muriendo. Esta gente que muere no te importa nada, pues son pequeños puntos. Ahora, ¿quiénes serían los afortunados que se salvarían de esta carnicería organizada por los mayas y los neutrinos del sol? Los ricos y los poderosos. John Cusack, nuestro héroe, no es ni rico ni poderoso, así que la pura suerte y el empeño serán suficientes para que, al menos, tenga posibilidad de salvarse.

La familia de Cusack sigue la vieja estructura de hijo mayor e hija pequeña y triste divorcio con nuevo papá que le cae mal a Cusack. Recuerda a Señales (Shyamalan, 2002) o La guerra de los mundos (Spielberg, 2005). Sí, la niña es monísima y el niño es rebelde. El nuevo papá, al menos, no es tan malo como podría esperarse.

Una vez más, estamos ante una película que no encuentra su lugar. Lejos de ser un mero mago del dinero y el efecto especial, Emmerich pretende conmover y dar lecciones morales. Así acabamos en una especie de fábula comunista en la que la única solución es ayudarse todos entre todos a pesar de las diferencias. Esto se demuestra mediante el viejo y complejo dilema ético de: ¿Salvamos a esta gente o no la salvamos? Recuerda a aquel capítulo de Los Simpson en que Ron Howard está vendiendo el guión de Homer y cuenta aquello de “Debe decidir si su mejor amigo vivirá o… morirá…”. Y si os lo estáis preguntando, sí, mucha gente se abraza y se llama por teléfono,

La toma final es de pandereta.

Lo dicho: mediocre, ni siquiera los efectos especiales hacen que merezca verla, pues no son tan buenos. Abrumadora e innecesariamente larga (¡158 minutos!), aburrida, moralista, …

Nota: 1/10. Sí, es la nota mínima. No, no la veáis. Ya sé que al menos puede parecer vagamente divertida (¿Qué mejor que sentarse y ver reventar cosas? No todo va a ser Bergman) pero no. Aburre. Insulta.

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~ por pejake en 21 noviembre 2009.

6 comentarios to “2012 (Roland Emmerich, 2009)”

  1. aun no la he visto, pero gracias a tu crítica me limitaré a bajarmela cuando esté en dvdrip
    por cierto, estamos montando una especie de revista online con unos amigos, y nos molaría incluir algo de crítica de cine, si te interesa ya te digo mas cosillas
    un saludo!

  2. Yo la voy a ver. Yo me salvaré del fin de los tiempos pelluch! Si te portas bien puedo hacer que tú también te salves.

  3. Mantenme al tanto, pues. Me ha encantado el detalle de firmar como “Pastor”, jaja

  4. Siempre tan mordaz Peyuc…
    Yo la he visto esta tarde, y, en muchos puntos tendré que darte la razón… El presidente americano es de un puto super heroe más duro que las piedras, John Kusack tiene una suerte que ni el se la cree… los buenos se salvan, los malos la pagan… todo muy tópico y típico.

    Hasta ahi de acuerdo. Todos sabemos que Roland Emmerich no destaca por sus guiones precisamente, que abusa de la “americanada” y que probablemente la unica película buena que tiene es Stargate (si, a mi me gusta)

    Ahora bien… Salvado todo el royete “aventurilla” la película me ha impactado, principalmente la primera parte, cuando todo se está yendo al carajo. Ha conseguido que se me saltaran las lágrimas… y tu dirás que marica… pues bien, kizá, pero te diré que el realismo con el que están plasmadas las imágenes y la dureza de lo que sucede (dejando a un lado su tremendismo) me han dejado mal cuerpo… (tu verías solo puntitos, yo veía gente colgando de ventanas, cayendo desde las alturas, etc, etc)

    Por otra parte:

    a) Si pensabas encontrarte con una pélicula “buena” en cuanto a guión, trama, argumentación… etc etc… no sabes tanto de cine como pretendes promulgar… Esta película se va a ver sin ninguna de esas expectativas… Ya debías saberlo de antemano

    b) Es muy de agradecer que no se muestren escenas de N.Y. en plena destrucción, por manidas, principalmente, y que se nos ubique en otras localizaciones no tan típicas.

    c) Argumentalmente, como dije arriba, no es nada del otro mundo, pero esto ya lo sabíamos cuando pagamos la entrada por verla, no crees?

    c) El director da, en muchos aspectos lo que el espectador espera o desea…
    Todos queremos que los malos paguen, que los buenos se salven y que nos digan que el mundo, por muy jodido que esté, es justo y la bondad tiene una recompensa…
    Todo ser humano necesita que se le cuenten estas mentiras de vez en cuando (como las mentiras piadosas que cuentan los padres a sus hijos en esta misma película). Y me parece fantástico que nos cuenten este tipo de historias en la pantalla grande. Porque, esto amigo mio, es cine, ni más ni menos, para descubrir lo terrible que es el mundo, para saber lo jodidos que estamos… ya tenemos las noticias, los periodicos, la calle…
    Yo busco otras cosas en el cine… principalmente evasión y emociones (del tipo que sean). Volver a ser como esos niños a los que les cuentas un cuento y te piden que se lo vuelvas a contar al día siguiente… (al final, todos los argumentos terminan repitiendose, pues son, más bien finitos, y toda historia es copia a su vez de otra anterior, con pequeñas variantes)
    Hoy en día se diría que la elevación del género del cine a la clasificación de arte (y es que realmente lo es) exige que nos traguemos la misma mierda que nos pretenden hacer tragar en el mundo del arte “moderno”, que en la mayoría de los casos más que arte es una “broma pesada”.
    El arte, y con esto me refiero a todas sus manifestaciones, deberían dirigirse al público, para su disfrute, no a una clase elitista y privilegiada de “entendidos”, de ser asi, perdería gran parte de su esencia, el arte es; de, por y para el autor pero también para sus contemporaneos, su público, y partir de la idea de que el público es imbecil como para apreciar una obra, me parece cuanto menos insultante (ahi si que me avergüenzo del género humano). A mi que me importa que un “artista” realice una obra para su autodisfrute?? Si es para esto, si lo que pretende es entenderla solo el, y nadie más… caballero… no nos la intente vender por Dios… lo que se hace para uno mismo, no tiene precio… Frases del tipo “es que usted no entiende la introspección del artista en esta obra”, “esta es mi visión más personal…”. TONTERIAS… todos identificamos el arte en el fondo, por eso existen obras de arte universales innegables… el arte que solo entienden 5 personas en todo el mundo… no es arte, es mierda.

    He dicho….

  5. Mis expectativas ante la película eran bajas. Sólo esperaba entretenerme y ver reventar cosas. Está feo citarse a un mismo, pero lo digo en la propia crítica, “No todo va a ser Bergman”.

    No había pensado lo de NY. Pues supongo que sí, que es un punto a favor.

    Todos buscamos emociones en el cine. ¡Hasta yo! Pero esta película no me ha emocionado ni pizca, me reí un par de veces, al menos, por ejemplo con los chinos prometiendo que la nueva presa daría “trabajo y prosperidad”.

    De nuevo, discrepamos en el último párrafo. Tú hablas de un (buen) arte para las masas, yo creo que existe únicamente de manera excepcional. Es el cine que sabe complacer de manera sencilla, pero que tiene muchas segundas lecturas que el espectador “normal” puede no apreciar, pero el cinéfilo disfruta y todos salen contentos. “Seven” creo que es un buen ejemplo de ello.

    La teoría de la relatividad, en su momento, la entendían cuatro personas en todo el planeta. ¿La hace esto peor?

    Muchas veces no es cuestión de entender, en cualquier caso, es más cuestión de las emociones de las que hablábamos antes. Creo que no podría explicar a nadie muchas películas que me fascinan, como “Anticristo” o casi cualquiera de Lynch, sobre todo “INLAND EMPIRE”. Pero me sorprenden, me entretienen y me dan otro tipo de emociones.

    Los best-sellers y los block-busters, son, como norma general, basura. No siempre. Hay términos medios y, en contadas ocasiones… excepciones.

  6. […] El Emmerich éste quería cargarse TODO y no pudo con John Cusack. Menuda castaña. También la comenté en el blog. Qué cosas hago. 1/10, con 1 como nota mínima, sin […]

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